
EL CISMA QUE VIENE
¿Cuál será el relato de
nuestro tiempo?, ¿quién desempeñará el misterioso oficio de relator?, ¿qué nos
contará? ¿Para qué puede servir? Cuestiones como éstas ya flotan en un ambiente
viciado, asfixiante. Este año, con una tensión desusada, se ha emprendido un
ejercicio político, trufado de elecciones y otras explosiones telúricas que nos
han de estremecer. ¿Cuántas?, ni se sabe; ni Sánchez (Pedro) lo sabe; él
continúa en órbita alrededor de un ignoto narrador, porque el presidente ya
quiere tener quien le escriba (o le relate).
Y a buen seguro que un aterrador
relato podría elaborarse con las presentidas elecciones generales. Ay las
generales, penden de un hilo sumamente peligroso, que se desprende del zurcido
de unos presupuestos generales que sólo algún ominoso remiendo soberanista de
última hora podrían salvar. Por esos descosidos se le escapará de manera
inapelable la legislatura a un presidente interino, que venía para escasos
meses y con el confesado objetivo de convocar elecciones. Como gran estadista,
lo que exige con gallarda ‘madurez’
allende los mares, no se lo pide a sí mismo en la apartada orilla de La
Moncloa.
Ahora, en cambio, da la
sensación de que quiere apurar la copa del veneno del poder hasta las heces, y
-petulante- ha llegado a sugerir a los impacientes que ‘esperen sentados’ mientras
busca su relator. Y poco le altera que le reclamen por doquier que rectifique;
permanece hierático e inmutable, entre sus propios correligionarios ha
provocado estupor. Él sabrá qué pretende; si el CIS dice lo que dice -y alguien
se lo creyera- el no convocar elecciones de inmediato supondría un error
imperdonable para un partido que navega en pos de recuperar su destino
existencial. Pero este Sánchez ni es tan ingenuo como otros, ni está tan
desesperado como parece; porque conoce sobradamente, cual refinado gourmet, que
las cocinas del CIS siempre esconden sus más secretos condimentos. Y ése es el
único cisma que le preocupa, el que pueda derivarse de una hecatombe electoral.
Mientras tanto, tales
especias, combinadas por diestras manos, sazonan el amargo sabor de la retama
socialista, el áspero bouquet de la dura contienda que les aguarda. Tezanos,
ese mago de la vieja nouvelle cuisine, ha conseguido el más difícil todavía: el
aún conocido y reconocido como Centro de Investigaciones Sociológicas sigue
aupando al PSOE al primer peldaño del preolímpico pódium electoral, máximo
aspirante a un utópico oro, porque le otorga presuntamente un 29,9 por ciento
de los votos, un punto más que en diciembre y nada más -y nada menos- que 15
por encima del PP, que se precipita hasta la cuarta posición con un macilento
14,9, cuando tenía el 19,1%.
Como medalla de plata, el
CIS coloca a Ciudadanos con un 17,7 -dos décimas menos que en el anterior
sondeo-, y cuelga el bronce del apretado cuello de Unidos Podemos y Cía que
llegan al 15,4 por ciento de los sufragios y suben 5 décimas. A su vez, Vox, el quinto en discordia,
comparte diploma olímpico con el PP, al conseguir el 6,5%, frente al 3,7 de
diciembre, lo que significaría su entrada en el Congreso con una pujanza que,
años atrás, se hubiera catalogado de puro espejismo.
La asignatura pendiente
Sin embargo, Tezanos y su
inmensurable habilidad encuestadora no han podido desentrañar todavía los
arcanos de la piedra filosofal, ésa que todo lo que toca lo convierte en oro, y
que, con apenas rozar la piel del político más tosco, lo troca en el más
admirado de los adalides; la valoración de los líderes continúa siendo su
asignatura pendiente. ¿Cómo se explica, si no, que el Fénix de los Ingeniosos
Relatos, el hidalgo Sánchez, obtenga sólo un 3,8 de calificación, incluso una
décima menos que en diciembre? Claro que se puede argüir que ninguno aprueba,
que todos suspenden clamorosamente; faltaría más, de tal suerte el tuerto
vuelve a adueñarse del reino de la ceguera. Tezanos, además de cocinero y
fraile, ejerce de atinado oftalmólogo.
No obstante, para el PP no
pasa de 'pinche de cocina'. A su juicio, esta costosa encuesta en la cuesta de
enero, viene a ser 'un chiste' o un trabalenguas. Bueno o malo, para gustos hay
colores. Pero 'es que te tienes que reír', proclaman en un alborozado tuit,
aunque a alguno no le haga ninguna gracia.
Habrá que concluir que,
para el gusto más popular, José Felix Tezanos podría ganarse la vida como
comediante, de pueblo en pueblo, contando chascarrillos, tocando la flauta y
haciendo divertidas encuestas. Tan divertida como la de Andalucía; semanas
después, Susana Díaz le sigue buscando la comicidad al pronóstico que, en fecha
no tan lejana, hiciera el augur Tezanos sobre la segura mayoría del PSOE en las
pasadas elecciones andaluzas. ‘Le coup de grace’, el golpe de gracia final, no
tiene parangón: el derrumbamiento socialista que supone la pérdida de su gobierno
más longevo, rubrica un hilarante
efecto, al alcance de muy pocos cómicos, "cien por cien humor" (que
diría Andrea Levy).
Humor y
amor
Mas las gracias circenses
son siempre efímeras. De modo que, para infortunio nuestro, en apenas unos
días, hemos pasado del humor blanco de las encuestas del CIS al negro de la
enigmática irrupción del facilitador o relator. Después del gracejo de Tezanos,
este críptico e inesperado personaje bordea el más tenebroso humorismo. Pese a
todo, el espectáculo habrá de continuar para solaz de grandes y pequeños.
En consecuencia,
próximamente el realismo mágico del CIS insistirá en aportarnos su sesgada
visión del panorama preelectoral, como si nada hubiera ocurrido. Parafraseando
a Cabrera Infante ('surveyero' antes que escritor), tan peripatética encuesta
conforma un excitante cuento, que merecería inscribirse en el celebérrimo
repertorio de Canterbury. Lamentablemente tampoco ayudarán a esclarecer el
horizonte otros institutos demoscópicos, que con inusitada frecuencia han
estrellado sus prospecciones contra el muro de las lamentaciones de las urnas.
Habrá que esperar, por
tanto, a la encuesta definitiva del sobre y la papeleta, se celebre cuando se
celebre…, o cuando el relator consigne. La batalla no ha hecho sino plantearse
en el ajedrezado tablero electoral; y hasta lo más demoscópicamente inesperado
puede suceder en los apasionantes próximos meses, que vamos a vivir con el alma
en vilo, aun a riesgo de que por pura casualidad alguna encuesta acierte.
Bendita profesión la de
'surveyero' (sublime cubanismo); y bendito el CIS, que a la voz de su amo
complace y a tantos divierte. Suspicacias al margen, disfrutemos de la emoción
del momento. Que nada nuble nuestro mediodía murciano, ni siquiera el paro que
vuelve a incrementarse en enero, como no la hacía desde 2012 (en la Región,
3.953 desempleados más, 5.715 cotizantes
menos; en este país, 83.664 nuevos parados, más de 200 mil empleos destruidos).
Pero sigamos fervorosamente el consejo de Virgilio: rindámonos al amor que todo
lo vence.